La primera entrega del premio Diosa de Plata se llevó a cabo en 1962, en un salón del hotel Aristos, en una ceremonia llena de glamour y de solemnidad a la que asistieron las principales figuras de la época que con su presencia atestiguaron el nacimiento de uno de los premios de cine más importantes de nuestro país y de la cinematografía mundial. Desde la primera entrega, la Diosa de Plata fue bien recibida por la comunidad artística, cultural y cinematográfica de México, porque desde el inicio fue bien vista la indepedencia y libertad con que los socios actuaban para elegir y premiar lo que ellos consideraban lo merecía por su calidad