Francisco Guerrero Marín (Linares (Jaén), 7 de julio de 1951 - Madrid, 19 de octubre de 1997) fue un compositor español de música clásica, considerado por muchos uno de los más importantes del siglo XX en este país.

Año de nacimiento: 1951

Año de fallecimiento: 1997

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Otros nombres utilizados Guerrero Marín, Francisco
Fuente consultada

FRANCISCO GUERRERO: ENERGÍA DIRECTA AL CORAZÓN Por Ismael González Cabral. Crítico Musical. Hablar de Francisco Guerrero (1951-1997) es, ciertamente difícil. No sólo porque se trata de uno de los más grandes compositores españoles, más aún, su obra, tan compleja a simple vista como su personalidad, se resiste a ser analizada desde un punto de vista estético o meramente crítico. Por tanto, al referirnos a su música, lo primero que debemos desechar son los axiomas. Nada hay más fascinante, y a la vez, peligroso que jugar en el terreno de lo inestable. Y la música de Guerrero, es eso, y mucho más: colérica, ambivalente, arrebatada, e inigualable. Nacido en Linares (Jaén), educado musicalmente en Madrid y en Granada, aquí con su Maestro, Juan Alfonso García – quién también lo fuera de otro ilustre compositor de nuestro tiempo, Manuel Hidalgo -, fue pre cisamente en esta ciudad donde, por vez primera se oyó hablar de su nombre. Corría el año 1969, cuando su obra Facturas le alzó como merecedor del Premio de Composición Manuel de Falla. Guerrero, posteriormente, siempre considerará esta composición con cierto recelo, pese a ello, se decidió a incluirla en su catálogo como “primera obra”; anulando todo su trabajo hasta la fecha. En 1974, tras su paso por la Tribuna Internacional de Jóvenes Compositores de la UNESCO (1973) y por la Bienal de París, representando a España, compone la que será primera obra con presencia electrónica: Jondo. Instrumentos, voces y electroacústica interactúan en una composición, que mereció el Premio de Composición Gaudeamus de Holanda. A partir de este momento, Guerrero se dedicará plenamente a la composición. Pese a que su primera obra orquestal, Ariadna, no llegará hasta 1984, en todo los años que median desde Jondo, Guerrero no cesará en su labor compositiva, labrando a pulso su imagen de inconformista, y situándolo la crítica internacional, como una de las voces más interesante surgida en la nueva música de vanguardia española. Será en la música de cámara, donde se concentren algunos de los más grandes logros de su autor. Así, tras su Actus (1975), llegará dos años después una obra, de auténtica envergadura en su catálogo, el Concierto de cámara; esto es, un sexteto instrumental que ordena el material sonoro mediante las estrictas leyes de la combinatoria. Matemática y música unidas al servicio de una creación insobornable como pocas, y de una fiereza absolutamente desaforada, que se hace, todavía más latente, en Ars Combinatoria (1979-80), donde en palabras del musicólogo Stefano Russomano "se construye un universo cerrado, sólido, p ero en absoluto estático y cuya superficie, en constante movimiento, se carga y descarga de energía de continuo”. Tras una breve pieza, Erótica (1978) para contralto y guitarra, aparecerán otra importante composición: nos referimos a Anemos C (1979). De ella diremos, que en su escucha se hace patente la admiración que Guerrero sentía hacia Edgar Varèse; y es que las sonoridades tumultuosas, la estratificación de los planos sonoros y la rugosidad en las texturas, son características que se contemplan en la creación de ambos músicos. No cerraremos el apartado camerístico sin unir a otras dos obras, en un particular y, no tan arbitrario, binomio: Rhea (1988) para doce saxofones y Delta Cephei (1992) para conjunto instrumental. La inusitada y violenta tímbrica de la primera da paso en la segunda, a una de las partituras más avanzadas de Guerrero, donde ya se apunta, la qu e será gran preocupación matemático-musical del jiennense: los fractales, tomados de diversas teorías provenientes de la física del caos. Para José Luis García del Busto el “procedimiento fractal implica la autogeneración del material a partir de un pequeño núcleo – o semilla – para dar resultados en los que cualquier parte coincide con el todo”. Dos clarinetes y un trío de cuerda sirven a Guerrero para jalonar un discurso de gran tensión y de sobrecogedora agógica. Donde, sin lugar a dudas, Guerrero gestó su gran obra, fue en el terreno del cuarteto de cuerdas. Ello hubiera sido imposible de no haber contado con el entusiasmo y la implicación en el proyecto del soberbio Arditti String Quartet. Sin más preámbulos, nos venimos refiriendo a Zayin (I-VII), un monumental conjunto de cuartetos, tríos y hasta una página para violín solo, compuestos a lo largo d e c atorce años (1983-1997), que resumen, cada uno de ellos, las diferentes etapas compositivas de su autor: desde la combinatoria a la fractalidad. En total, algo más de una hora de música, de una elevada intransigencia instrumental, que compendia, sin ambages, una obra esencial en la historia de la música contemporánea, cuyo estreno completo tuvo lugar en 1997, en el sevillano Teatro Central. No es de extrañar, que en busca de ese “arte potente”, que Guerrero preconizaba y que intentaba alcanzar en cada una de sus creaciones, el compositor recalara en la electroacústica. Y pese a que su trabajo en este ámbito no es nada extenso: sólo tres obras, dos de ellas han quedado como ejemplificaciones perfectas de las indagaciones musicales de su autor. Así Rigel (1993) pero sobre todo Cefeidas (1990) pueden escucharse como sendas obras de arte electrónicas, que llevan sus mat e rial es al límite y que constituyen, tomándole prestada la acepción al último Nono, una verdadera y singular “tragedia de la escucha”. El temperamento a menudo irascible de Guerrero encontró en la escritura orquestal el medio más adecuado para expresarse a través de unas partituras de un radicalismo sin concesiones, y a la vez, de un estructuralismo tremendamente estricto y conciso, fruto de su interés por la metodología científica. Si exceptuamos las obras fuera de catálogo, nos quedamos con cinco composiciones orquestales: Antar Atman, Ariadna, Sáhara, Oleada y Coma Berenices. En ellas, a menudo, se ha querido ver cierta similitud con las obras sinfónicas de Xenakis. Pero la construcción monolítica y más hierática de las partituras del genio greco-francés, se torna en Guerrero, en una musicalidad igualmente indomable y salvaje, pero de tonalidades más mediter r� �neas y de contrastes menos abruptos. A tal efecto citaremos la escritura indoblegable y extrema de Sáhara y la complejísima y dramática Coma Berenices, cuya audición se nos antoja infinita, pues es una obra que demanda volver a ella una y otra vez. La repentina muerte de Guerrero en 1997, con tan sólo 46 años de edad, nos privó de seguir disfrutando de uno de los más grandes talentos que ha tenido la música española, y de conocer cómo hubiera sido su gran proyecto operístico: Luz, Muerte y Desprendimiento de Juana la Papisa. Su vida se apagó y con ella una música profundamente vital, creada gracias a un pensamiento estructural y formal que, sin embargo, conseguía esculpir obras que iban directamente al corazón, a las entrañas de los oyentes. Una música, la de Guerrero, nacida del riesgo y que habita en el sentir de los aficionados más inquietos. Una obra, e n defin itiva , que permanecerá como faro de toda una generación - la de César Camarero, Alberto Posadas, David del Puerto y un largo etcétera -, y que, estamos seguros de ello, conservará intactos todos sus valores estéticos en el futuro. Discografía recomendada: Compositores andaluces actuales en el Festival de Granada: Francisco Guerrero: Concierto de cámara, Ars Combinatoria, Op.1 Manual, Delta Cephei, Anemos C. Proyecto Gerhard. Ernest Martínez Izquierdo, director. (+ obras de Castillo, García Román, Juan Alfonso García y Manuel Hidalgo). (2cd) Almaviva DS-0133 Zayin (I-VII). Arditti String Quartet. Almaviva DS-0127 Obras completas para orquesta (Oleada, Antar Atman, Sahara, Coma Berenices). Orquesta Sinfónica de Galicia. José Ramón Encinar, director. Col Legno WWE 20044 (en los tres casos: distribuye Diverdi) Música Electroacústica: Cefeidas y Rigel. Hyade s Arts h yCDX-1 http://www.filomusica.com/filo37/guerrero.html

Francisco Guerrero: Matemática y música unidas al servicio de la creación musical Francisco Guerrero / Fuente: www.divulgamat2.ehu.es Por Carlos Perón Cano Francisco Guerrero (1951-1997) es considerado por muchos como el compositor español más importante de la segunda mitad del siglo XX; aplicó a su obra los “fractales” y la combinatoria, entre otros procedimientos matemáticos y fue mito y personaje polémico del mundo musical de vanguardia en España. La vocación musical de Guerrero provenía de su padre, Francisco Guerrero Morales, quien tocaba el piano, el violín y el violonchelo. Compaginaba sus tareas de profesor de música y organista en la iglesia de Granada de San Juan de Dios con la compra de viejos pianos que reparaba para luego venderlos. Nacido en Linares (Jaén) en 1951, educado musicalmente en Madrid y en Granada (con su maestro Juan Alfonso Garc� �� �� �a), fue precisamente en esta ciudad donde se oyó hablar de su nombre por primera vez. Su obra “Facturas” fue premiada en 1969 con el Premio de Composición “Manuel de Falla”. Ese mismo año se traslada a Madrid para trabajar en el laboratorio “ALEA” con Luis de Pablo, quien marcaría sus primeras influencias musicales: “Cuando empecé a acercarme a la vanguardia, el ejemplo que tomé fue Luis de Pablo. Yo quería ser él. Me impresionaron su obra y sus escritos”, declaró en Radio Nacional en 1983. Otras de sus obras de entonces es “Actus” de 1975, que marcaría un punto de inflexión en su producción musical. Desde entonces Guerrero renuncia a la experimentación y la aleatoriedad propia de sus obras de juventud y comienza una fase compositiva que ya no abandonará nunca: la búsqueda del control preciso del resultado sonoro por medio de “procedimi entos d eriva dos de las matemáticas”. El Concierto de cámara (1977), “Anemos C” (1978), el primer “Zayin” (1983) y “Ariadna” (1984) muestran ya al nuevo Guerrero, más personal y maduro, implicado en sus nuevas búsquedas sonoras. El “Concierto de cámara” (1977), sexteto instrumental donde ordena el material sonoro mediante las estrictas leyes de la combinatoria, es un perfecto ejemplo de la matemática y música unidas al servicio de la creación musical. En “Ars Combinatoria” (1979-80), es en palabras del musicólogo Stefano Russomano “un universo cerrado, sólido, pero en absoluto estático y cuya superficie, en constante movimiento, se carga y descarga de energía de continuo”. Además Francisco Guerrero desempeña en la educación musical un sitio fundamental para varias generaciones de brillantes compositores salidos de su escuela: Adolfo Núñez, A lberto P osadas , Alfonso Casanova, David del Puerto y Jesús Rueda, entre otros, recibieron sus enseñanzas, en las que, como solía decir, se trabajaba “la técnica en casa y la estética en el bar”. Tras una breve pieza, “Erótica” (1978) para voz contralto y guitarra, aparecerán otra importante composición, como “Anemos C” (1979). En su escucha se hace patente la admiración que Guerrero sentía hacia Edgar Varèse, y es que las sonoridades tumultuosas, la estratificación de los planos sonoros y la rugosidad en las texturas, son características que se contemplan en la creación de ambos músicos. Otras dos obras de capital importancia son “Rhea” (1988) para doce saxofones y “Delta Cephei” (1992) para conjunto instrumental. La asombrosa y brutal tímbrica de la primera da paso en la segunda, donde ya se apunta la que será gran preocupación matemático-music al de Gue rrero: los “fractales”, tomados de diversas teorías derivadas de la física y teoría del caos. El procedimiento fractal implica “la autogeneración del material a partir de un pequeño núcleo o semilla, para dar resultados en los que cualquier parte coincide con el todo”. Pero donde sin duda Guerrero concibió su gran obra fue en el terreno del cuarteto de cuerdas. El Arditti String Quartet fue su gran inspiración en este sentido. Los “Zayin” (I-VII), un conjunto de cuartetos, tríos y hasta una obra para violín solo, compuestos a lo largo de catorce años (1983-1997), que resumen, cada uno de ellos, las diferentes etapas compositivas de su autor: desde la combinatoria a la fractalidad. Se trata de algo más de una hora de música de una elevada exigencia instrumental, que supone una obra esencial en la historia de la música contemporánea. Su estreno comple to tuvo lu gar en 1997, en el Teatro Central de Sevilla. El último período compositivo de Guerrero, iniciado en 1990, estaría marcado por los “fractales”. En 1984 la lectura de un artículo de Martin Gardner, publicado en la revista “Investigación y ciencia”, y el encuentro con el ingeniero informático Miguel Ángel Guillén, serían fundamentales para la concepción de sus últimas obras al amparo de estos procesos. De la aplicación de modelos fractales a la música nacerían obras como “Sahara” (1991), “Oleada” (1993) ó “Coma Berenices” (1997). Además trabajó la música electroacústica. Aunque sólo compuso tres obras, dos de ellas han quedado como perfectos ejemplos de las investigaciones musicales de Guerrero. Así, “Rigel” (1993) pero sobre todo “Cefeidas” (1990), pueden escucharse como obras electrónicas, que llevan sus materiales al límit e y que con stituye n una verdadera y singular “escucha trágica”. En 1997 los proyectos de una ópera, “Luz, Muerte y Desprendimiento de Juana la Papisa”, se vieron truncados de manera abrupta por la muerte prematura del músico, cuando sólo tenía 46 años. El fallecimiento repentino del compositor lo elevó a la categoría de mito y ocasionó tras su muerte un “boom” sin precedentes en la interpretación de su música. En el “Festival de Música Contemporánea de Metz” en el año 1991 estrenó su obra “Sahara”, que impulsó su reconocimiento internacional. DISCOGRAFÍA: • Francisco Guerrero, Chamber Music. ANEMOS – C33001 • Isaac Albéniz / Francisco Guerrero, 2007. Iberia. Orquesta Sinfónica de Galicia. José Ramón Encinar, director. Editado por Glosa. • Francisco Guerrero, 2003. Complete orchestral works. Orquesta Sinfónica de Galicia. José Ramó n Encinar, d irector. Editado por Col-legno • Francisco Guerrero, Zayin (I-VII) por el Cuarteto Arditti. Almaviva 1999 DS-0127 • Francisco Guerrero, Op.1 Manual (1976). STRADIVARIUS – STR 33399 BIBLIOGRAFÍA: • García Estefanía, Álvaro. Catálogos de compositores. Fundación Autor, Madrid, 2000. • Francisco Guerrero. El maestro de la forma. Audio Clásica, número 127, octubre 2007. http://www.clasicamexico.com/blog/?p=925

Homenaje a Francisco Guerrero Marín Sgae

Cefeidas, 1990

Complete orchestral works, 2003

Francisco Guerrero Marín Mito y personaje polémico del mundo musical español, Francisco Guerrero aplicó a su obra los fractales y la combinatoria entre otros procedimientos matemáticos. Es considerado por muchos como el compositor español más importante de la segunda mitad del siglo XX. ---------------------------------------------------------------- ---------------- Por: Miguel Morate Benito Enviar a un amigo Cerrar X ¡Corre la voz! *Email de tu amigo: *Tu nombre: Mensaje personal (opcional): 250 carácteres máximo. No guardamos ni utilizamos estos datos para ningun otro uso aparte de mandar un enlace a este artículo a tu amigo. ---------------------------------------------------------------- ---------------- Compositor Nació: Linares, Jaén (7 de julio, 1951) Murió: Madrid, (19 de octubre, 1997) Destaca por: Aplicar fr actales y procedimientos matemáticos a sus composiciones Obras destacadas: Sahara, Zayines I-VII, Orquestaciones de la suite Iberia de Isaac Albéniz Sin duda ninguna, la vocación musical de Guerrero provenía de su padre. Francisco Guerrero Morales, progenitor de Francisco Guerrero y músico de amplia formación -los apellidos parecen corroborarlo-, tocaba el piano, el violín y el violonchelo. Compaginaba sus tareas de profesor de música y organista en la iglesia granadina de San Juan de Dios con la compra de viejos pianos que reparaba para luego venderlos. Tras enseñar a su hijo nociones de solfeo y piano, decidió encomendar su educación musical al organista de la catedral de Granada. De la mano de Juan Alfonso García, Francisco Guerrero hijo adquirió conocimientos de contrapunto y armonía en unas clases poco convencionales. Allí aprendió el joven Francisco, del que se r ía su único maestro, a “sentirse músico”. En 1969 se traslada a Madrid para trabajar en el laboratorio ALEA con Luis de Pablo, quien marcaría sus primeras influencias musicales: “Cuando empecé a acercarme a la vanguardia, el ejemplo que tomé fue Luis de Pablo. Yo quería ser él. Me impresionaron su obra y sus escritos”, confesó a Radio Nacional en 1983. De aquel entonces son Facturas (1969), con la que obtiene su primer premio, y Actus (1975), punto de inflexión en su producción. Guerrero renuncia a la experimentación y aleatoriedad propia de sus obras de juventud y comienza una fase compositiva que ya no abandonará nunca: la búsqueda del control preciso del resultado sonoro por medio de procedimientos derivados de las matemáticas; en este caso, la combinatoria. Fruto de esta nueva etapa son las primeras obras de madurez del compositor y el comienzo de su proy e cc ión en el extranjero. Concierto de cámara (1977), Anemos C (1978), el primer Zayin (1983) y Ariadna (1984) revelan ya una personalidad musical autónoma. Junto a la labor de creador, Francisco Guerrero desempeña la docencia, fundamental para varias generaciones de brillantes compositores salidos de su taller. Adolfo Núñez, Alberto Posadas y Alfonso Casanova, entre otros, recibieron sus enseñanzas gratuitas en las que, como solía decir, se trabajaba “la técnica en casa y la estética en el bar”. El último periodo compositivo de Guerrero, iniciado en 1990, estaría marcado por los fractales. La lectura en 1984 de un artículo de Martin Gardner, publicado en la revista Investigación y ciencia, y el encuentro con el ingeniero informático Miguel Ángel Guillén serían cruciales para la gestación de sus últimas obras al amparo de estos procesos. De la aplicación de mo delos fractales a la música nacerían Sahara (1991), Oleada (1993), los Zayines III al VII, Coma Berenices (1997)…, obras fundamentales en su catálogo y legado final del compositor. En 1997 los proyectos de una ópera, La Papisa Juana, se vieron truncados de manera abrupta por la muerte prematura del músico, cuando sólo contaba 46 años. El fallecimiento repentino del compositor lo elevó a la categoría de mito y ocasionó tras su muerte un boom sin precedentes en la interpretación de su música. La extrema dificultad de sus obras, la falta de entendimiento con los intérpretes nacionales –no habituados a las exigencias que planteaba su escritura–, sumados a un carácter fuerte y dado a la polémica, propiciaron que gran parte de su producción desde los años 80 fuera estrenada en el extranjero. Éxitos como el obtenido en el Festival de Música Contemporánea de Me tz en 1991 con el estreno de Sahara avalan su reconocimiento internacional. En la actualidad una serie de acontecimientos relevantes parecen apuntar a un revival de Guerrero. Así lo demuestran los conciertos monográficos del compositor en el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea y el ciclo musicadhoy en 2006, donde se interpretaron obras raramente programadas; o la mesa redonda y el concierto, ofrecido ese mismo año por Jean Pierre Dupuy en el XXV Congreso Internacional de Matemáticas. Igualmente relevante ha sido el lanzamiento al mercado de dos discos con grabaciones inéditas: su orquestación de seis de las piezas de la Suite Iberia de Albéniz, a cargo de José Ramón Encinar y la Orquesta Sinfónica de Galicia, y el registro de varias obras para conjunto instrumental de manos de Joan Cerveró y el Grup Instrumental de Valencia. Bibliografía ------------- -- ---- --------------------------------------------- ---------------- Estos títulos relacionados con Francisco Guerrero Marín pueden interesarte. • García Estefanía, Álvaro. Catálogos de compositores. Ed: Fundación Autor, Madrid, 2000. • Francisco Guerrero. El maestro de la forma. Audio Clásica, número 127, octubre 2007. Discografía ---------------------------------------------------------------- ---------------- Estos discos relacionados con Francisco Guerrero Marín pueden interesarte. • Isaac Albéniz / Francisco Guerrero, 2007. Iberia. Orquesta Sinfónica de Galicia. José Ramón Encinar, director. Editado por Glosa. • Francisco Guerrero, Zayin. Cuarteto Arditti. Almaviva 1999 Enlaces ---------------------------------------------------------------- ---------------- • Listado de discos de Francisco Guerrero Marín en diverdi.com http://www.tertuliaan dal uza.c om/cultura/musica/francisco-guerrer o-marin/

Francisco Guerrero, catalogo delle opere, 1998

Semblanzas de compositores españoles, nº 33, Francisco Guerrero Marín (1951-1997)

Dic. de la música española e hispanoamericana, SGAE, D.L. 2000

Información encontrada

pp. 1-2 (Francisco Guerrero; n. 7-7-1951, Linares (Jaén); m. 19-10-1997, Madrid; compositor, docente (desde 1981) y programador en Radio Nacional de España (desde 1973); estudió con su padre (1957-1961) y con Juan Alfonso García (1962-1969); creó un laboratorio de música electrónica para la Radio Popular de Granada (1969), el Grupo Glosa (1975), el Dpto. de informática musical en la Universidad Politécnica de Las Palmas (1985) y un grupo de trabajo (1986); Académico de la Academia de Bellas Artes de Granada (1982), miembro del Patronato del Festival de Granada (1985); premios: "Manuel de Falla" (1970), "Gaudeamus" (1974), C.E.C.A. (1976), "Ciudad de Granada" (1979), Andalucía de la Música (1993); representó a España en la Tribuna Internacional de Compositores de la UNESCO y en la Bienal de París (1973); sus obras se editaron con Edizioni Suvini Zerboni desde 1980; amigo de Luigi Nono)

(Guerrero Marín, Francisco; n. Linares (Jaén) 1951, m. Madrid 1997; compositor)

(Francisco Guerrero)

p. 6 (Francisco Guerrero Marín; se traslada a Madrid en 1971, hasta su muerte; fue respaldado por Tomás Marco, Luis de Pablo, Enrique Franco y Harry Halbreich; setenta obras, de estética “brutalista”, basadas en modelos compositivos de las matemáticas y geometría)